Los capitanes de los planteles deportivos hoy son una necesidad reglamentaria durante el tiempo que dura un partido. Casi no tienen ingerencia durante los juegos. Pero la tarea del Capitán es de enorme responsabilidad durante la semana y a lo largo de la competencia.
Los juveniles de River con Oscar Ruggeri o Enzo Francéscoli como capitanes, estaban tranquilos por que los premios que conseguían sus referentes eran equitativos e igualitarios. Ni hablar los jugadores que capitaneaban Diego Maradona, Agustín Pichott, Daniel Pasarella, Gabriel Cocha o Marcelo Richotti.
Había épocas que GyE debía salir de gira a determinada hora y los atrasos en la partida se debían a la «pelea» que estaba teniendo Richotti con los dirigentes por temas económicos, de traslados, de alojamiento y varios etcéteras mas. Cada vez que había un dóping positivo, el capitán de ese momento junto al cuerpo técnico y la dirigencia, deliberaba las decisiones a tomar.
Cuando un plantel necesita reunirse a puertas cerradas por el motivo que fuere, la tarea del capitán es garantizar la confidencialidad y proteger a sus jugadores. Decisiones de adultos expertos.
Nadie imagina que dos casi adolescentes como Emiliano Toretta y Martiniano Dato puedan ejercer la capitanía fuera del campo de juego ante situaciones puntuales. Nadie. Los jugadores mayores o juveniles saben que no tienen respaldo en esos elegidos por los dirigentes junto al Cuerpo Técnico.
No hay lugar hoy para que, como acontecía con Fernando Duró, Daniel Allende, Pablo Coleffi, León Najnudel; el técnico le diga a sus capitanes «Vayan y pelean por sus derechos, por su dinero».
Gimnasia y Esgrima desde su Departamento de Marketing insiste para que el pais basquetbolístico se entere que los capitanes los eligen los dirigentes. El mensaje es claro. En esta fábrica a los delegados gremiales los eligieron los dueños.
