Otto Hernández: «Flecha tirada, flecha olvidada»

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El nombre hebreo Otoniel significa principalmente “Dios es mi señal” o “la fuerza de Dios”, y en la Biblia se lo reconoce como el primer juez de Israel, símbolo de liderazgo y valentía. Es un nombre con raíces profundas en la tradición judeocristiana y connotaciones espirituales de fortaleza y guía divina.

Justamente Otoniel Hernández, el tirador comodorense mejor ubicado en el ranking nacional, le cuenta a Ricardo Scazzino sobre la fortaleza mental que se necesita para llegar al éxito.

-Los planes van bien. Siempre la idea es mejorar, pero también uno tiene que estar conforme con los días. Así que con su trabajo, con su performance, creo que es súper importante. Así que intentando mejorar. Próximo torneo, Copa Juvenil, Villa María, provincia de Córdoba, los días 10 y 11 de octubre.

-¿Cómo llegás con la preparación?

-Con la preparación vengo bastante bien. Vengo expectante por el tema de que no compito desde el primer semestre del año. Llevo bastante tiempo fuera de competencia, así que volviendo al ritmo. Siempre en esta última parte del año el trabajo que se hace es mucho mayor. Así que intentando recapitular esas cosas que por ahí quedan perdidas, intentando recordar, intentando entrenar tiempos y la presión que también es un factor.

-En algunos deportes uno cuando no compite durante un tiempo después lo paga hasta que entra de nuevo en ritmo. Pero en el caso de la arquería, que uno practica y no compite por ahí cuerpo a cuerpo con otros, sino con el arco y el blanco. ¿Cambia también el hecho de no estar en el entorno con público y todo lo demás?

-Mirá, yo considero que este deporte es muy personal. Es como uno quiera tomárselo me parece. Cada uno tiene su visión y cada uno tiene su punto débil, su punto de competencia. En lo particular, estar fuera de competencia por mucho tiempo puede ser bueno o puede ser malo, justamente según el punto débil del arquero. El entrenamiento mental también es muy importante porque la presión se trabaja muchísimo y el entrenamiento tiene que ser constante. Y como siempre, a pesar de no competir uno tiene que parar porque se pierde el ritmo también.

-Uno se imagina desde el desconocimiento, cuando vos entrenás y metes 10 blancos o estás ahí en el centro, es como que te tranquilizas, sabes que vas bien o forma parte del entrenamiento. A lo mejor en el torneo por equis motivo por ahí no le pegás.

-Y ahí hay dos factores super importantes. Primero es la presión de decir, si esto lo puedo hacer, lo tengo que seguir repitiendo. Entonces uno se presiona por eso y puede ser que aparezca la frustración después de un tiro que por ahí uno fue muy bien y otro fue muy malo. En eso también trabaja, pero eso es como uno también toma las cosas. Yo creo que flecha tirada, flecha olvidada. Uno tiene que seguir trabajando con lo que sabe, con lo que reconoce que está mal e intentando avanzar y mejorar. No se puede quedar en eso que pasó.

-En algunos deportes donde hay mucho público, público hostil, que el famoso miedo escénico, que hay deportistas que se traban. ¿Es respetuoso el público en el Tiro?

-Hay de todo. Yo creo que uno también no se lo tiene que tomar a pecho porque nada de esas cosas tiene que importar. Por ahí a alguna persona le puede afectar las cosas que se dicen. Entre arqueros hay una rivalidad sana en ese sentido. No es que uno va a molestar al otro para ver su mal. Gana el mejor. El público también respeta eso y es bastante centrado. Pero en todos lados hay cosas distintas.

-Esta modalidad que estás tirando, en la que estás yendo tan bien, ¿puede ser definitiva en tu carrera? ¿Es temporal y esto es el peldaño para subir a otro tipo de modalidad?

-Esta modalidad es la única que tiene proyección a los Juegos Olímpicos. Proyección a todo lo que encierra Panamericanos, Juegos Olímpicos, Copas Mundiales. Esta es la categoría elite de nuestro deporte. Yo creo que el punto máximo que un arquero puede llegar son las Olimpiadas. Es mi sueño, sinceramente. Es una modalidad que va a ocupar muchísima parte de mi carrera. Pero no quiero dejar de disparar otras modalidades porque a mí me hace bien salir del campo de tiro y despejarme, distraerme. Siempre con control, porque uno también tiene que llevar a cabo un entrenamiento, tiene que llevar a cabo una planificación. La puede dejar por priorizar otra cosa que no es a lo que te dedicas. Entonces también parte del profesionalismo es eso.

-¿Y esa paz que encontrás en la arquería te va a servir para tanto cálculo, tanta cuenta que hay que hacer cuando uno decide estudiar Ingeniería? ¿Te va a servir eso?

-Yo creo que si uno ama lo que hace, también disfruta de hacerlo, uno no se tiene por qué complicar. Esto va más allá de los logros, va más allá de querer obtener reconocimiento y todas esas cosas. Yo creo que si uno disfruta lo que hace, que es lo principal, no tiene por qué ser una presión en realidad.

-¿Y por qué Ingeniería?

-Me gusta mucho, me interesa mucho la rama de la Ingeniería. En este caso, la Ingeniería Mecánica tiene puertas que por ahí no tiene otra Ingeniería. A mí me gusta mucho la electricidad también, me apasiona mucho la electricidad y trabajar así con ese tipo de cosas. Pero la Ingeniería más que nada por las matemáticas, por la física, por esas cosas, me llama la atención. No tenemos muy buena base en física porque los años que nosotros estuvimos en la escuela fueron pocos años en física, pero base en matemática, en estadística aplicada, tenemos buenas bases.

-De acá el viaje, ¿cómo viene? ¿Doble turno, un solo turno entrenando? ¿Cómo estás?

-Estoy intentando sostener el estudio, el entrenamiento, el entrenamiento físico, el gimnasio, son muchísimas cosas que estoy haciendo al mismo tiempo. Pero todo esfuerzo da su fruto, así que yo no tengo problema. Me pueden seguir en redes, me pueden seguir en Instagram, tengo mi página que es Otto- Hernández, me pueden seguir ahí, pueden difundir la información de mi perfil, hay competencias, están mis resultados y se puede ver el avance. Y nada, ayudarme, apoyarme y eso creo que es todo.