Apenas llegado de Ecuador recibió el llamado de la CAI para radicarse en Comodoro Rivadavia y dirigir basquet. Le cuenta a Ricardo Scazzino de como se dió esta oportunidad.
-Se dio por medio de un grupo que tenemos de Entrenadores, que está por todo el país. Y justo había salido. Justo yo venía de terminar un trabajo, justo de una media temporada en Ecuador, cuando llego a Buenos Aires otra vez, me tomo un día sabático nada más, que fue el domingo. Ya el lunes tiro currículum y estaba buscando algo para formar. Más que competencia, era de formación, si había algo más interesado en esa parte. Y la idea era salir a través de Buenos Aires, tratar de tener experiencia afuera de algo conocido, digamos. Y justo salió de que acá me buscaban un profe, porque se había ido uno. Y bueno, se dio.
-Y en esta charla, teniendo en cuenta que CAI es una institución muy particular en todo, te estás dando cuenta que el concepto del resultado en CAI es distinto a cualquier institución deportiva. ¿Cómo fue la primera charla? ¿Qué piden los dirigentes?
-Lo primero que me dijeron es, acá lo principal es formar. El resultado no importa mucho, digamos, porque lo ideal es empezar a formar los chicos. Formarlo de una mejor manera, para que el día de mañana podamos competir.
-El tema del resultado tampoco importa, siendo pocos clubes, no hay descensos. Te ha tocado estar en el lugar donde el resultado era vida o muerte. Esto es otra cosa. El basquet de Comodoro es otra cosa.
-Sí, acá la competencia es abismal, digamos, porque ser tan pocos, todos buscan resultados. Y a mí lo primero que me dijeron es, no buscamos resultados, estamos buscando otra cosa. Para el día de mañana buscar resultados. Entonces, esto fue una de las cosas que me convenció también.
-¿Y cómo viste la competencia nuestra? Porque obviamente uno compara, queriendo o no queriendo, cuando venís de dirigir internacionalmente y lugares con muchos clubes. ¿Cómo estás viendo la competencia nuestra con una mano en el corazón?
-A mí, el tema competencia me parece buena. Lo que yo trataría de agregar es, son más clubes. Faltan clubes, esa es la realidad. No es que es mala la competencia, faltan clubes. Porque si ponemos, somos seis clubes y ponemos cuatro clubes más, si buscamos, y se forman unas lindas competencias. Ya tenés algo más lindo.
-Hay algunos entrenadores con los que charlamos habitualmente que en Comodoro por ahí se juega más de lo que tienen posibilidades de entrenar, disponibilidad de gimnasio, porque hay competencia permanentemente, ahora con la obligatoriedad del femenino. ¿Cómo es tu caso en CAI? ¿Hay horario de cancha? ¿También se te complica de lo que te gustaría tener horas para formar?
-No, horario tenemos. Es más, yo creo que tenemos mucho horario. Porque tenemos una cancha para el masculino los cinco días a la semana, que recién este año y ahora más o menos a partir de mayo empezamos a agregar femeninos. Así que es como que estamos agregando de a poco. Pero seguimos teniendo horario tranquilo para trabajar, digamos.
-Hay entrenadores modernos, tipos mucho más jóvenes que vos, que te dicen no, no hay que enseñar todas las defensas, porque ya no se usan. La idea es correr y tirar. Necesitamos que todos tiren de tres y después vemos, ya no se usa box and one o triángulo. ¿Cuál es tu idea más allá de la competencia actual? ¿Cuál es tu idea si pudieras formar como a vos te gusta?
-Un mix. Y es como, yo soy más de los modernos también, porque ya no se juega. Hay entrenadores, ya hablo con entrenadores de la vieja escuela, digamos, uno de ellos es mi papá, que es entrenador. Y hay momentos donde entramos en el debate de si necesitamos, por ejemplo, un base armador o un base más goleador. En mi caso me gusta más el base que vaya para abajo del aro, que haga su punto, que no sea tan como antes, que busque más el pase.
-Entonces… Claro, y eso obliga a tener un base anotador y a lo mejor no tan asistidor, ¿no?
-Claro. En sí sería buscar dobles, porque hoy en día, yo creo que hoy en día ya el base no es base, es más dos. Es más un dos, el dos pasa a ser un tres, el tres sigue siendo misma posición, el cuatro tiene que cumplir dos funciones también, dependiendo el momento, que va a pasar el tres-cuatro, y el cinco ya no juega abajo del aro, entonces también tiene que aprender a correr. Entonces, pues eso, yo soy más del moderno, o más que viejo, que se jugaba cinco abierto, pasar y cortar.
-Se está viendo, inclusive en Liga Nacional y en la Selección, jugadores que no han tenido, no sé si la posibilidad de los maestros que hubo en otro momento, de estar bien fundamentados, jugadores que por ahí no saben usar las dos manos, ni hablar de mecánica de tiro, parada defensiva, es como que les resultó más fácil llegar a primera y a jugar Liga. ¿En nuestro medio podemos fundamentarlos mejor de lo que se está viendo?
-Sí, acá lo que tiene de bueno Comodoro para mí es que hay, es bueno y malo porque es la falta de costumbre en Buenos Aires, lo que se hace es trabajar en la semana para jugar el sábado, a la base de competencia vas entrenando a la base de la competencia. Acá por el momento tenés muchas semanas de entrenamiento, entonces vos podés estar todo el tiempo atento al detalle de usar las dos manos, de tirar con la mano arriba de la cabeza, el codo que no se salga tanto, se puede trabajar más lindo digamos, se puede formar mejor el jugador.
-Más allá de la presión de cada uno, estás en un lugar y en un ámbito de competencia más allá de CAI, podés perder 10 partidos seguidos, que acá no echan entrenadores, se trabaja tranquilo, la prensa prácticamente no analiza por que no saben de básquet en general y no complica la tarea del entrenador, eso por un lado es tranquilo, pero por otro lado no sé si no te genera tanta adrenalina como en otros lugares.
-No me agrega adrenalina, pero sí es medio frustrante la parte de esta, como decís vos, porque venimos trabajando de una manera que yo considero que el equipo va avanzando porque se nota el avance, pero seguimos perdiendo y es como, está bien, como sea momento de decir ¿cómo hago para empezar a ganar? Aunque no me lo piden, no me lo exigen, pero yo mismo me pongo esa exigencia de decir quiero este resultado, quiero llegar acá.
